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DoctorSlump

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Sexto año del gato. Día 59. (3 de septiembre)

Se confirma que septiembre es el nuevo agosto. Ahora que se han acabado las vacaciones y ya los días son cortos, ahora viene el verano. Apurando las últimas oportunidades, estoy saliendo del trabajo directamente al arenal de Saiáns, que con su agua helada y las mareas vivas es la pesadilla de un valenciano. Aunque hubo también algún gallego que dormía confiado en la toalla y despertó cuando las olas se lo llevaron todo por delante, dándole de este modo un significado más preciso a la expresión "tener sueños húmedos".

El martes, después de las nueve y todavía con calor y a medio secar, nos trasladamos a Canido con el coche y desde allí arrancamos. El plan recetaba un rodaje a ritmo de maratón; se suponía que los anteriores, los extensivos, eran más lentos (treinta segundos por kilómetro) y por tanto hoy -por ayer- debería acelerar. Como lo estoy preparando al revés, siempre más rápido de lo recomendado para Chicago, porque puedo arrastrarme y me arrastro pero nunca voluntariamente, nada de eso servía. Decidí ir por sensaciones o detrás de Montse, lo que ocurriese antes.

Toralla, O Vao, Baluarte, A Fontaíña, Fechiño, A Calzoa, Foz, las pistas de tenis, Samil. Los que entrenáis habitualmente por esa zona no sois conscientes del privilegio. El cielo era amarillo y naranja, como un postre de cítricos, y las Cíes parecían recortadas y pegadas en una cartulina. Maravilloso fondo que nos regalaba la naturaleza y por el que se hacía perdonar las garrapatas, las babosas y los topos de nariz estrellada.

En la ruta de regreso, el horizonte había cambiado a tonos rojizos, igual de hermosos. Las islas, sombras chinescas sobre el decorado. Sencillamente perfecto. Disculpé los mosquitos, los piojos, las lombrices intestinales.

Diez kilómetros en cincuenta y dos minutos. Qué fácil es correr así.

Quedan menos de seis semanas.



Como el Ave Fénix resurjo de mis lesiones
DoctorSlump

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Sexto año del gato. Día 61. (5 de septiembre)

Otra tarde tardía de playa, ésta fallida por el viento y la bruma pero rentabilizada con el entrenamiento por la costa. Voy a echar mucho de menos estas sesiones crepusculares mirando al mar.

Tocaba calidad, escaseaban las ganas. Hay cantidad, hay calidad, ay ay ay, hay castidad. Arrancamos frente al arenal blanquísimo de O Vao en dirección a Canido, y subimos por las urbanizaciones de chalets cubiertos de enredaderas y paz hasta Cabo Estai. Por prolongar el trayecto de ida nos metimos por senderos y callejones. Los perros tras el campo de fútbol del San Miguel C.F. decretaron el fin de la expedición y regresamos. En el puerto vimos de refilón la puesta de sol entre San Martiño y Montefaro, y los saltos al agua de unas chicas. Y de nuevo corrimos por el puente que lleva a Toralla, esquivando pescadores.

Eran ya demasiadas las curvas e interrupciones y variaciones de terreno, lentas aunque divertidas. En el kilómetro ocho dejé a Montse, aceleré y los últimos cuatro sí fueron rápidos, quizás incluso de calidad (nivel AliExpress).

Juntando la pachorra y la prisa, la furia y la mugre, sumé una hora y dos minutos.

¿Voy bien? Voy bien.



Después de darle unas cuantas vueltas al asunto, creo que intentaré hacer este sábado los veinticinco kilómetros (quien dice veinticinco dice veintidós), y el domingo la carrera de Navia. Después, en Copenhague, el Parkrun para socializar y la media para competir. A partir de ahí todo será a ritmo de paseo. El jueves diecinueve buscaré por dónde rodar la tirada larga (treinta, ¡ay!) que dictaminará si puedo o no puedo o qué. Firmo con que salga qué. Y en el calendario están anotadas las citas decrecientes de Valladolid, Oia, A Coruña (sólo si se acuerda comida posterior). Y Chicago.

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Last edited by DoctorSlump on Tue, 17 Sep 2019, 14:42; edited 1 time in total
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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Sabes que yo al parkrun la víspera de la media no voy a ir. Sí, el plan de ir a socializar y correr sin forzar está muy bien, pero yo me conozco y sé que me enveneno y acabo corriendo a tope. Para evitar tentaciones paso de ir. En caso de hacer un trote la víspera prefiero hacerlo por mi cuenta que los archirrivales los carga el diablo.
DoctorSlump

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Sexto año del gato. Día 63. (7 de septiembre)

Y me levanté el sábado y en ayunas corrí veinticinco kilómetros seguidos.

Adelanto el titular por si queréis felicitarme espontáneamente.

Así fue. Aparqué en O Vao y dormimos en la casa con ruedas, que ya puedo decir que he amortizado. Cuando se marchan los veraneantes por la noche o todavía no han llegado por la mañana, la playa es mía, y la ría entera, y las islas, y las puestas de sol, y la arena/harina de tan blanca y suave. Y despierto y tras el pie y la ventanilla se ve al fondo el azul del mar.

Hay mucha gente haciendo deporte tan temprano. Salgo, me desperezo, tomo un café en un bar más que nada por lavarme la cara y los dientes, remoloneo y por fin me animo (o resigno) a trotar. Con dudas, con inseguridades.

Hacia Samil primero, regreso y tiro hasta la garita de Toralla, voy a Canido, Cabo Estai, enredo vueltas y vueltas. Una charanga en un tractor, un hombre saca la basura, unos ciclistas. Me cruzo con otros valientes, yo estoy corriendo pero algunos están corriendo, corriendo de verdad, lanzados en grupo o en solitario, es tanta la diferencia de velocidad que parece una actividad distinta.

Por los paseos de madera los caminantes vienen en paralelo, de dos en dos o en threesome. ¡La concha de la lora!, les grita un argentino que tiene que parar su rodaje por ellos. Y vienen de frente y me/nos miran con desprecio y cara de más acera ocuparía si más hubiera. A la tercera o cuarta ocasión, decido no encogerme contra la valla: un bolso vuela aquí, queda una señora girando sobre su eje allí.

Abandono la costa y subo la cuesta que lleva a Praia América con la mitad del trabajo listo. Es la ruta de la Vig-Bay. Comienzo a jugar con los números para engañar a la mente. Sumo (un kilómetro más, vamos), resto (ya falta uno menos), divido (un tercio del maratón, campeón), multiplico (esos cinco de ida son diez con el retorno); al final, agotados los trucos, integro (e elevado a equis) y me da lo mismo. ¡Hay que continuar!

Es un entrenamiento al ritmo aproximado que espero para Chicago, sin compañía y con calor. La media la marco en una hora y cincuenta y seis minutos. Veintidós, veintitrés... veinticuatro. Ahí está la furgoneta. No me detengo, quinientos metros más, vuelvo, quinientos metros menos. Suena la alarma del reloj. ¡Sí!

Meto la cabeza debajo de una ducha. Dos horas y dieciséis minutos. ¡Buen trabajo!

Bebo una cerveza y un Aquarius de sendos tragos.

Ando, despacio... plaf, plaf, plaf... hasta A Area Grande. El agua más increíble que he visto nunca en Galicia, es como Ses Illetes en Formentera pero sin italianos, una piscina. Doblemente contento, remojo las piernas. Ay. Se me congela la sonrisa (y más cosas). Es una Formentera del Ártico, es nitrógeno líquido.

He hecho veinticinco kilómetros. Eso está muy bien. Faltan otros diecisiete. Eso está fatal.



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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

DoctorSlump escribió:

Así fue. Aparqué en O Vao y dormimos en la casa con ruedas, que ya puedo decir que he amortizado. Cuando se marchan los veraneantes por la noche o todavía no han llegado por la mañana, la playa es mía, y la ría entera, y las islas, y las puestas de sol, y la arena/harina de tan blanca y suave. Y despierto y tras el pie y la ventanilla se ve al fondo el azul del mar.

Ya nos comentarás ahora que empieza el fresquete como van esas noches de blanco satén en la "fregoneta"...



Esta publicación no es un juguete, no se la dé a niños menores de 100 años. No la arroje al fuego, ni aún vacía de contenido. En caso de intoxicación accidental acuda a la mayor brevedad posible al servicio de urgencias psiquiátricas más cercano.
DoctorSlump

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Sexto año del gato. Día 64. (8 de septiembre)

El domingo se inauguraba un diez mil en Vigo y a mí me tocaba salir a rodar algo parecido, así que por descontado hice coincidir ambas cosas. Iba sin prisas ni ganas y con sueño cuando pinchó una rueda y tuve que despertar por fuerza y apurar. Me recogió Montse, aparcamos justos de tiempo, recogí los dorsales y no supe dónde guardar la bolsa, saludé, me enteré de la más que probable modificación de la fecha de la Behobia; en resumen, cuando dieron la salida aún estaba, más que en Navia, en Babia. Y en ayunas.

Y ahí descubrí qué es lo que opina mi cuerpo de correr apenas unas horas después de haberle metido veinticinco kilómetros: que no.

No tenía cadera, pelvis, cintura. La movilidad de la zona se situaba tres puntos por encima de la de los jugadores del futbolín y dos por debajo de la de los Clicks de Playmobil. No eran las piernas, eran las articulaciones que las impulsaban las que no funcionaban. Con esa rigidez, dolorosa si intentaba romperla, los pasos normales quedaban descartados: avanzaría a saltos, como en una carrera de sacos, al menos para evitar que me adelantasen los de la andaina. Todavía más atrás, siempre desafiando al coche escoba, venía el mítico Insua. Montse aprovechó para marcharse.

Poco a poco, poco a poco, pisada a pisada, circulaba la sangre por las venas y arterias, se reblandecía el tuétano, los capilares se llenaban de linfa, la fascia recuperaba su consistencia habitual, y para entonces yo ya iba igual de manejable que un Geyperman, aunque sin botón en la espalda (¿o me confundo con Big Jim?), con la velocidad de las muñecas de Famosa dirigiéndose al portal y las formas de Barriguitas.

Y a ese ritmo y nivel de oxidación completé los escasos nueve kilómetros y medio, por hermosos tramos de tierra junto al Lagares y por asequibles repechos de asfalto, en casi cincuenta y dos minutos.

Todo suma y tal.



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DoctorSlump

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Sexto año del gato. Día 67. (11 de septiembre)

Cuando escribo esto, faltan treinta y un días para el maratón.

De nuevo tengo las jornadas laborales de mañana y tarde y con ellas los rodajes nocturnos por Carregal. No se los deseo ni a mi segundo peor enemigo (al que encabeza la lista, todo).

Ayer di vueltas y vueltas por el salón sin decidirme, me ponía el pantalón, picaba algo en la cocina, me sentaba en el baño, ahora la camiseta, leía un poco. Encontré una decena de razones para no ir a esas horas, pero la única a favor (Chicago) era más fuerte. Conque por fin, a las diez, bajé, atravesé la carretera y llegué al laberinto de callejuelas oscuras rodeado de muros y ladridos.

De las sombras se vino un perro vino hacia mí, eché la mano a la entrepierna (la mía), que la de correr es ropa que nos recuerda especialmente nuestras fragilidades, una voz llamó. Tranquilo, no hace nada. No sé si el presente continuo es aplicable, nunca hacen nada hasta que hacen; en este caso en particular resultó cierto. El paseante canino vestía bata de andar por casa, abierta en el pecho, cerrada la noche. Tranquilo, no hace nada, fue mi turno de pensar.

La linterna se quedó sin pilas. Quise abandonar, por prudencia con los esguinces, y también por miedo. Es ahí donde viven los monstruos, no importa que sean imaginarios. Pero seguí. Y esa victoria sobre mis terrores vale más que cualquier entrenamiento.

Por si una vez no era suficiente, repetí la escena con otro paseante, una mujer, con un perro atado y dos sueltos en mi dirección: el susto, las manos protegiendo las partes (con perdón), el mensaje tranquilizador, el desenlace feliz, la vergüenza.

Fui despacio, al ritmo que pretendo para dentro de un mes, a 5'30", acelerando un poco en el último tramo. Casi sin notarlo terminé los nueve kilómetros que tocaban, sin cansancio, con la sensación (no por falsa menos agradable) de que podía continuar indefinidamente. Una sensación que sólo conocía por haber leído sobre ella.

Próxima parada: Copenhague. Saludaré a corredor101 de vuestra parte (con perdón).



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Last edited by DoctorSlump on Thu, 12 Sep 2019, 18:33; edited 2 times in total
freakyrunning

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

DoctorSlump escribió:


El paseante canino vestía bata de andar por casa, abierta en el pecho, cerrada la noche.


Al siguiente que te aparezca SÍ échate la mano a la entrepierna, no desaproveches oportunidades para calmar los estreses de Chicago.
Meigalicix

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

DoctorSlump escribió:


Próxima parada: Copenhague. Saludaré a corredor101 de vuestra parte (con perdón).
Non esperábamos menos de ti Smile
DoctorSlump

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Sexto año del gato. Día 70.

A veces despiertas en una cama que no es la tuya (por viajero, no por golfo) y por un momento no recuerdas dónde te encuentras. (Y más si te has acostado tras tomar cinco Tuborg sin cenar). Pero cuando a las diez de la mañana ya has hablado con daneses, australianos, catalanes, japoneses e italianos y entrenado con quinientas personas, tienes claro al menos que estás bastante lejos de Carregal.

Ryanair me trajo a Copenhague pese a la huelga de los tripulantes de cabina, y ni así dejó de intentar vender las rifas, que en el vuelo de Oporto se llaman raspadinhas. Veremos a la vuelta por Barcelona. En el aeropuerto esperaban sucesivamente corredor101, el metro, las llaves, la casa, el pub.

El sábado, hoy, en lugar del Parkrun, había elegido una carrerita festiva, de las que se hacen las vísperas de los grandes maratones. Desayuné antes (un cortado, un croissant nórdico, una sonrisa, un interés amable por mi participación el domingo: nueve euros al cambio, aunque pagando con tarjeta y en coronas no parecen tanto) y fui hasta el Østerbro Stadium.

La gente del Sparta estaba organizando el asunto, nos pintaron una raya en el brazo, pusimos las bolsas en un vestuario, presentaron a varios atletas de élite que nos acompañaban. Todo con mucho hygge, por supuesto. Y nos colocamos, cada uno en el suyo, bajo los indicadores en los postes que servían de cajones, algo que en Dinamarca sí funciona.

Fue un rodaje de cinco kilómetros por Fælledparken, ordenado, a ritmo alegre unos, más despacio otros, siempre fluido. Los voluntarios aplaudían, grababan, nos seguían con música en las bicicletas, iban disfrazados. Yo charlaba con un local que empujaba el carrito de la niña. La salida en grupo, las conversaciones internacionales, el día soleado, la vida que bullía alrededor, mis propias sensaciones. Qué bien, qué agradable.

Nos atiborraron de zumos, Red Bull, Carlsberg sin alcohol, chocolate, pan, café, bollos, Nutella, barritas, pasteles, frutos secos, queso... Tuve que abandonar las mesas llenas para confirmar los teléfonos con mi nuevo amigo, Hirosuke, que prometió llevarme de paseo por su ciudad en febrero. Golosinas hay en cualquier sitio, contactos en Tokio escasean más.

Gracias, Sparta. Qué envidia de país.

Después fueron Pablo, Sidse y Manuel Tor (de torbellino) los que me sacaron a turistear. Al niño le dan una extraña mezcla de agua con unas flores sin identificar. Por el ansia con que la bebe sospecho que son adormideras o amapolas de opio.

Terminé descansando en el Black Diamond y anocheciendo casi junto a la Sirenita, y comiendo pasta en la calle en uno de esos puestos sin mesas dentro.

A las once y cuarto, una hora que no obliga a madrugar, será la media. Es una prueba importante para saber cómo voy. Crucemos los dedos (de las manos).


Gato de Christiania

Como el Ave Fénix resurjo de mis lesiones

Last edited by DoctorSlump on Sat, 14 Sep 2019, 22:47; edited 1 time in total
Amina

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Suerte mañana Dani!
corredor101

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Reply with quote Post Sun, 15 Sep 2019, 6:33
Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

De los creadores de "Qué tal en Copenhague? Buh, nos dieron de comer...", llega el nuevo filme "Como en la Shake out run no se come en ningún sitio".
DoctorSlump

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Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Cuaderno de bitácora. Sexto año del gato. Día 71. (15 de septiembre)

¿Puede uno aprovechar que se ha entrenado imaginariamente durante quince años?

Sí.

(Oldboy)


Aquella ocasión en que Pablo101 estaba preparado para bajar -por fin- de las tres horas en el maratón, Sidse decidió que la noche previa era el mejor momento para anunciarle que iba a ser padre. Él a mí, más modestamente, me dijo la víspera de la media que mis cálculos eran erróneos y que así no cuadraban.

Ni ese susto ni la ausencia de cortinas, costumbre tan nórdica ésta, me quitaron el sueño, y a las nueve y media salté de pronto en la cama. Ya escribió Eduardo Mendoza que "el subconsciente, además de desvirtuar nuestra infancia, tergiversar nuestros afectos, recordarnos lo que ansiamos olvidar, revelarnos nuestra abyecta condición y destrozarnos, en suma, la vida, cuando se le antoja y a modo de compensación, hace las veces de despertador".

Me despedí de la casera y fui al café a desayunar. El barista me reconoció y deseó suerte en la carrera y en el test para Chicago, y caminé con una mueca feliz hasta el parque, tras los elfos en bicicleta. La élite pasaba los controles antidopaje (a mí me habrían descalificado por los niveles del colesterol). Todo estaba listo, se empezaba a llenar la zona. El ambiente de las grandes citas es distinto, inconfundible, tiene otra textura, otro color, otro latido, sabe diferente, no suena igual, hasta el sudor es más viajero. Y siempre me emociona y me compensa por las noches de linterna y perros en Carregal.

Éramos veinticinco mil participantes de ciento ocho países. Nos mirábamos de reojo las banderas en los dorsales, por buscar lo más cercano o lo más exótico. Acompañé a una paraguaya a entregar la bolsa, le piropeé los calcetines a una sueca, charlé con madrileños, saludé a valencianos, animé a mexicanos, ejercí de fotógrafo para italianos, compartí árbol con daneses. Aunque no era obligatorio, pedí el cambio de cajón a uno más lento, por no molestar, por no ser el único mal colocado: en Roma, actúa como los romanos.

Con los nuevos cálculos tocaba replantearse la carrera y calentar mejor (esto es, algo), y me fui a dar vueltas al trote por los senderos de Fælledparken. El cuerpo dolía lo mínimo como para dejar constancia de su protesta, el día estaba perfecto. Bebí un último trago, entré en mi corral a esperar. A las once y cuarto vimos en las pantallas la salida de los primeros. Allá marchaba ya Kamworor, nosotros tardaríamos aún diez minutos. Si son más rápidos y encima les dan ventaja, no hay manera. A mi lado, una Evangeline Lilly juvenil destacaba entre las cabezas doradas, altas. Casi la mitad eran mujeres. Pero... ¿hubo alguna vez once mil rubias?

(Nota interna: nadie lee a Jardiel Poncela, ni siquiera tú, deberías dejar de parafrasearlo).

Llegó nuestro turno. Nos movíamos despacio, un grupo considerable de gente andando, y fue pisar la línea y volverse la marea fluida y fácil. Todo es más fácil y fluido cuando la idea no es ser más listo que los demás. Me despedí de la ninfa, good luck, y me regaló una sonrisa capaz de desconcentrar a una estatua de mármol.

¿Puede uno aprovechar que se ha entrenado imaginariamente durante dos meses? Sí, puede. Sin haber rodado por cuestas, ido al gimnasio, fortalecido musculatura, probado series, metido calidad, tomado suplementos, cuidado la alimentación, respetado el descanso o adoptado un plan con criterio, sólo con fe (y sus dudas) y una moderada constancia desordenada, allí estaba yo corriendo por las calles de Copenhague con facilidad que no me atrevo a calificar de pasmosa únicamente por humildad. Qué bien.

Sopló el viento en el kilómetro tres, lloviznó en el siete, no importaba. Atento al ritmo y olvidándome del resto, el suelo parecía deslizarse por su cuenta bajo mis pies como en una cinta. Copenhague, a despecho de Tycho Brahe, es terraplanista. Los carteles de Kom så, las filas interminables de espectadores, los niños poniendo las manos, los adultos aplaudiendo. Les gritaba tak, gracias, y seguramente fallaba en la pronunciación de las tres letras.

En el doce vi una camiseta de Atenas. Nunca adelanto a un griego o un behobiano sin decirles algo. Entre kaliméras y parakalós y conversaciones sobre islas visitadas y recomendaciones para el verano próximo, fui con Filippos tranquilo, despacio y a gusto. En esos minutos de reposo consciente perdí definitivamente el rastro de Kamworor y le cedí la gloria del récord del mundo.

Y después aceleré. Toqué el poste indicador del kilómetro dieciséis, ¡vamos!, y detrás de mí aprobaron el gesto con un yeees! Sin noticias de los dolores habituales en ese tramo, sin dramas que reseñar, tuve que resignarme a seguir disfrutando, hablando, socializando mientras notaba cómo se me escapaba la alegría por la boca. A seguir cumpliendo holgadamente el objetivo, a creer, ahora sí, que voy en la dirección correcta a por el cuarto major.

Acabé en una hora y cuarenta y cinco, puño arriba. Las ediciones anteriores, más joven pero lesionado, fui peor: corre más el diablo cojuelo por viejo que por cojuelo.

En las carpas me reencontré con los italianos, con los españoles, encantados y dispuestos a repetir. Confraternizando me descubrió Pablo, vestido, duchado, contento, equidistante entre Kamworor y yo.

Hay tres carreras extranjeras a las que no falto: la Behobia, Ginebra, Copenhague. No veo motivos para no volver.





Tengo una teoría sobre el idioma. Los daneses hablan inglés perfectamente porque no saben hablar danés. Lo escriben, pero acertar con la pronunciación es imposible y si les obligan se la inventan.

- Sidse, do you know "Riget", the series by Lars von Trier?
- Riget? Aaah! You mean Rjjjjjjiiiiiiiiiii...!

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Reply with quote Post Tue, 17 Sep 2019, 14:08
Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Gran crónica Dani Aplauso

Enhorabuena por la carrera y ahora en menos de un mes a petarlo en Chicago Wink
freakyrunning

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Reply with quote Post Tue, 17 Sep 2019, 14:33
Post subject: Re: El diario gatuno de Slump

Champán en la bolsa del corredor. Pal año voy.
Además la carrera esa rejuvenece, a juzgar por la foto. Sois como los sayanos, coño ya.





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